Trump, Grenell y el desorden en la Casa Blanca: ¿Hay un cambio en la política hacia Venezuela?
Vierne5. / La Voz Del Lector.
Las contradicciones de la administración Trump dejan a los venezolanos en el limbo
Si algo quedó claro en los últimos días es que la Casa Blanca de Trump no tiene un rumbo claro sobre Venezuela. Mientras Richard Grenell declaraba abiertamente que la administración estadounidense no está interesada en cambios de régimen, la portavoz presidencial Karoline Leavitt salía apresuradamente a aclarar que Trump sí se opone a Maduro.

Pero ¿a quién creerle?
Las declaraciones de Grenell no son un error aislado. Elon Musk, aliado clave de Trump, ya había dejado entrever en el World Government Summit en Dubái que la nueva administración se enfocará en sus propios problemas y no en la política exterior.
“Estados Unidos debe ocuparse de sus propios problemas en vez de presionar a favor de cambios de regímenes alrededor del mundo…”
Es decir, la idea de que Trump iba a liderar una ofensiva contra Maduro parece esfumarse rápidamente, y más bien la Casa Blanca está abriéndose al pragmatismo, donde los principios democráticos quedan en segundo plano frente a los intereses económicos y geopolíticos.
¿Migrantes por petróleo? El acuerdo que no quieren reconocer
La confusión no terminó con las declaraciones de Leavitt. Poco después, Mauricio Claver-Carone, enviado para Latinoamérica de la administración Trump, soltó otra bomba al Andrés Oppenheimer:
Biden otorgó a Chevron una licencia «permanente» para operar en Venezuela.
La revelación fue interpretada como un intento de maquillar la realidad: el notorio acuerdo de intercambio de petróleo por migrantes que Trump ha estado negociando con Maduro. Un pacto que ya se había insinuado en distintas declaraciones, pero que ahora empieza a tomar forma con la revelación de Claver-Carone.
Si la administración Trump quiere vender la idea de que luchará contra las dictaduras, entonces ¿cómo se explica que ahora la licencia de Chevron en Venezuela sea “permanente”?
Trump endurece la política migratoria, pero abre la puerta a Maduro
Desde la Casa Blanca de Trump han dejado claro que los migrantes venezolanos ya no son bienvenidos en Estados Unidos.
- Se revocó la extensión del TPS que había firmado Biden para proteger a los venezolanos.
- Se aceleraron los operativos de deportación con vuelos directos a Venezuela.
- Se confirmó que los venezolanos deportados ya no recibirán beneficios consulares ni protección especial.
Al mismo tiempo, Trump parece estar flexibilizando su postura con Maduro. En su primer mandato, la estrategia era presionar con sanciones económicas y diplomáticas. Hoy, en cambio, el pragmatismo ha tomado el control: petróleo a cambio de migrantes.
Es decir, la Casa Blanca de Trump ha decidido que el problema venezolano se resuelve sacando migrantes de Estados Unidos y no sacando a Maduro del poder.
¿Cambio de política exterior o simple descoordinación?
Las contradicciones dentro del gobierno de Trump podrían ser una falta de coordinación o un problema más profundo:
- Grenell y Musk aseguran que Estados Unidos no intervendrá más en los cambios de régimen.
- Leavitt intenta controlar daños afirmando que Trump sí se opone a Maduro.
- Claver-Carone confirma que Chevron tiene luz verde para operar “permanentemente” en Venezuela.
Este cambio de enfoque amenaza con abandonar a Venezuela a su suerte, justo en el momento en que más necesita apoyo internacional para hacer valer el triunfo electoral de Edmundo González Urrutia y evitar que Maduro siga perpetuándose en el poder con su farsa electoral de abril/mayo.
Si la administración Trump realmente está con los venezolanos, debería demostrarlo con acciones concretas. Mientras tanto, desde esta tribuna reiteramos lo evidente: Maduro está ganando terreno y la Casa Blanca está dejando que ocurra.
Vierne5. / La Voz Del Lector.

